Tics en los niños

Un tic podría definirse como un movimiento brusco, súbito e inesperado, sobre el que no se ejerce control. Se ven potenciados específicamente en momentos en los que se requiere una concentración excesiva o cuando los niños se encuentran bajo mucho estrés y acostumbran a quitarse mientras duermen, en pediatranazaretmacias.es te lo explicamos:

Los más comunes en la adolescencia e infancia son encoger los hombros y el cuello, parpadear muy seguido, carraspear o repetir palabras recurrentemente. Muchas personas se equivocan, e incluso hacen sentir mal al pequeño, al presionarle para que detenga determinadas conductas que se escapan a su voluntad y esto termina perjudicando al niño, que tan solo espera un poco de comprensión y empatía por parte de sus mayores.

Se dan con más frecuencia en niños que en niñas, suelen aparecer aproximadamente a los cinco o seis años y desaparecer más o menos a los quince, empeorando más en algunas épocas que en otras. Vienen condicionados por factores genéticos, psicológicos y ambientales. Los niños terminan por desarrollar un comportamiento dependiente hacia los tics, es decir, necesitan llevarlos a cabo para sentirse aliviados y si no los hacen les produce una sensación desagradable.

Generalmente, desaparecen al cabo de un año y si duran más de uno pasan a llamarse tics crónicos. Es recomendable acudir a un oftalmólogo para hacer alguna que otra revisión y asegurarse de que dicho tic no sea un defecto de la vista camuflado. En cuanto a los tics crónicos, estos deben de someterse a un estudio más cuidadoso y detallado, ya que pueden venir acompañados de otros trastornos como el Trastorno por déficit de atención y el Trastorno Obsesivo Compulsivo.

Es importante mantener la calma ante la situación y tener en mente que la gran mayoría de tics se disipan en el transcurso de un año y son benignos. Como ya hemos mencionado, descartar la opción de que el tic no sea un tic si no un problema de visión. También evitar que el niño se sienta culpable, para esto puede ayudar mostrarle técnicas de relajación o tratar de averiguar que genera los tics para refrenarlos, y eludir a toda costa que esté sobreexpuesto a videojuegos. Manifestarle mucho apoyo y cercanía es, a su vez, fundamental, ya que más allá de que sea una situación “atípica” el niño no debe sentirse como un caso aislado, ya que no lo es.

Algunos niños tienden a reprimir los tics mientras que están en el colegio por vergüenza y, en consecuencia, al llegar a casa estos se multiplican de manera inevitable.

La represión de los tics les suele dejar bastante cansados.

Respecto a las medidas que los padres deben o pueden tomar sobre este asunto; la primera sería interesarse por cómo hacen sentir al pequeño, si se ha dado cuenta de que los padece y si no es así mantener una charla sobre ello con él, la segunda sería averiguar si le provocan alguna molestia o dolor físico y asegurarse de que lleva una vida saludable, con una buena alimentación, equilibrada y variada, la realización de actividades deportivas y, sobre todo, que los tics no le preocupen en exceso.

Se deberá consultar con el especialista pertinente si los tics en el infante tienen una duración de más de un año, si interfieren en su vida normal, las relaciones con sus amigos y compañeros de clase e incluso en el propio hogar con la familia, si refleja demasiadas manías u otros síntomas como trastornos del sueño, cambios de comportamiento, fracaso escolar…

Debemos recordar siempre que los niños son mucho más sensibles y frágiles que un adulto, por lo tanto, es corriente que las cosas les afecten y tengan un impacto más grande para ellos de lo que tendrían para nosotros. Teniendo en consideración también que crecen sometidos en un ambiente de esperar aceptación externa y a algunos no se les inculca desde bien pequeños que no tienen razones para avergonzarse de su manera de ser o para esconder ciertos comportamientos, como en este caso serían los tics.

La realidad es que ser niño o adolescente es ya de por sí complicado, viven rodeados de prejuicios, por eso es importante proteger a nuestros niños y más si tienen alguna característica que los diferencie de los otros.

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